Piden 20 años de cárcel para la etarra Areitio por disparar a dos gendarmes.
17-02-2010
El representante del Ministerio Público Jean-Claude Kross, que solicitó que al menos dos tercios de la pena de Areitio sea de cumplimiento efectivo, también requirió de 6 a 8 años de cárcel contra Ígor Igartua, la tercera persona que se sienta en el banquillo en este proceso iniciado el pasado lunes.
Para los inculpados -acusados no sólo del tiroteo, en el que no hubo heridos, sino también de haber constituido una unidad de reclutamiento de la organización terrorista que operaba en la zona de los Pirineos franceses- Kross demandó que, una vez que cumplan sus condenas, sean expulsados definitivamente de Francia.
"No cedan a la indulgencia, que sería interpretada como debilidad", subrayó a los jueces el fiscal, al término de su intervención y después de insistir en que los procesados "no son aficionados, son profesionales del terrorismo", "gente peligrosa" y "fanáticos" que no tienen intención de insertarse porque se consideran insertados en la organización terrorista.
Denunció los intentos durante el juicio de cuestionar la versión de los hechos ofrecida por los dos motoristas de la Gendarmería, que fueron a controlar a las dos ocupantes de un vehículo con el que se cruzaron en una carretera de los Pirineos cerca de la ciudad de Lourdes y que se dio a la fuga cuando se acercaron.
Según la versión de los agentes, Areitio, que iba de copiloto, les disparó en al menos tres ocasiones, primero para disuadirles de que les persiguieran y luego con intención de alcanzarlos, hasta que Juarros, que conducía el vehículo (un coche robado con matrículas falsas), lo detuvo.
Esta última pudo ser arrestada rápidamente, mientras que Areitio logró huir y su captura no se produjo hasta casi dos años y medio más tarde en un piso franco de ETA en Bagnères de Bigorre -cerca del lugar del tiroteo- junto a Igartua, que es su pareja y del que tuvo un hijo nacido en prisión en febrero de 2008.
Frente a las afirmaciones de los acusados y de sus abogadas durante el proceso -han asegurado que sólo hubo un tiro, que no iba a dar y que los gendarmes franceses no son objetivo de ETA- Kross defendió el relato de los agentes y afirmó que la voluntad de matar queda en evidencia en todo el sumario.
Señaló que la mala puntería de Areitio no puede ser un argumento exculpatorio porque los gendarmes "tuvieron la certidumbre de la muerte".
Dirigiéndose directamente a esa acusada le dijo que, "si hoy está viva, es también gracias" a la "humanidad" de los dos agentes, ya que, si hubo uno que también disparó, lo hizo al aire como advertencia, y no para alcanzarla.
El fiscal dijo de Areitio, de 30 años, que "es el personaje central en este sumario", recordó que ya ha sido condenada en Francia a cuatro años de cárcel por su pertenencia a ETA y que la Audiencia Nacional española también la reclama para juzgarla por su papel de reclutar activistas para la banda en el País Vasco antes de pasar a la clandestinidad en Francia a comienzos de 2003.
Justificó una pena menor para Juarros no sólo porque no empuñó arma alguna, sino también porque su integración en la organización terrorista era más reciente y porque no ha sido condenada antes.
Sobre Igartua, de 39 años, Kross reconoció que "tiene un papel limitado en este sumario" porque no estaba en el coche en el que huían de los gendarmes las dos mujeres, pero hizo hincapié en las pruebas de que actuaba en la misma estructura etarra que ellas.
Además, señaló que por sus intervenciones en la audiencia le parecía "más peligroso que las otras" y que, más allá de que ya fuera condenado en Francia a un año de cárcel como miembro de ETA, es militante de la banda desde 1999, según la Policía española.
Los dos gendarmes, que se habían constituido en acusación particular, solicitaron a través de su abogado la condena de los tres encausados, que mañana por la tarde conocerán su sentencia, después de que el tribunal antes de deliberar les dé una última vez la palabra, al terminar el alegato de las abogadas de la defensa.